Aquello que adivinamos y esperamos antes de todo final, no nos resulta igual de predecible en los inicios. Estos nos encuentran por casualidad, como cuando el viento sin preguntar se lleva tu sombrero.
El comienzo de un viaje puede ubicarse en el momento en que elegimos el destino, la imaginación nos lleva a ese lugar para ver "cómo nos sentiríamos si...", pero el primer paso es inesperado. A veces sentimos un empujón, otras una caída libre o bien un golpe de suerte y todo cambia. El paisaje y los personajes se acomodan para encontrar un nuevo sentido al sendero bajo los pies. Desde esa road movie preferida hasta el último capricho de Woody Allen, nos demuestran cómo los viajes te cambian la vida; pero la misma hazaña se repite cada día, si hacemos suficiente lugar para lo inesperado. Acá mismo le dejo un espacio...
o cuando te olvidás el sombrero en el aeropuerto... el inicio de una travesía con la testa al sole.
ResponderEliminarsólo de la distracción o el error podemos esperar lo inesperado, lo novedoso.
bravo por la viajera distrata! y tantti auguri para lo que comienza.